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10 competencias que debe tener un diseñador gráfico

En la actualidad, las innovaciones no son solo exclusivas de las nuevas disciplinas en el mundo digital. El diseño gráfico, que nació como tendencia hace aproximadamente 100 años, también ha sido parte de la evolución de la comunicación visual, el marketing, y el sector digital.

Con el paso del tiempo, las que menos han evolucionado han sido las ofertas de empleo en diseño gráfico. Las empresas y los clientes mantienen el interés en el portafolio por sobre todas las cosas, sin embargo, este portafolio ya no apunta específicamente a corrientes o determinaciones artísticas, si no a competencias.

El compromiso de los profesionales en diseño gráfico con su visión artística, además con su comunicación y expresión, fundamenta en gran medida su adquisición de destrezas y habilidades. Estos no solo están capacitados para ofrecer determinados servicios o productos finales, sino también para estructurar, mediante una planificación, proyectos artísticos enfocados en comunicar o persuadir.

Por la amplitud de recursos y áreas profesionales que se desarrollan en torno a este sector, hemos decidido enumerar las 10 competencias que debe tener un diseñador gráfico, lo cual, en estos tiempos, refleja con claridad las habilidades que son cada vez más demandas por el mercado laboral.

1. Dominio práctico de habilidades creativas e innovadoras

Gran parte de la formación de un diseñador gráfico está enfocada en la innovación. Las habilidades creativas, más que como consecuencia de la práctica o de la experiencia, se conservan en los profesionales que visualizan, con profundidad, la aplicación de sus destrezas en el perfeccionamiento de elementos en su área.

Desde el inicio de su carrera, el profesional en diseño gráfico debe manejar técnicas que le permitan utilizar sus habilidades en comunicación visual, de forma práctica, para lograr productos innovadores que satisfagan las necesidades creativas y comunicativas del cliente.

El dominio completo de sus habilidades, no solo le permitirá al diseñador gráfico estimular su visión creativa, sino además optimizar el flujo de la misma frente a proyectos que puedan presentarse como un desafío.

2. Dominio pleno de su percepción

Más allá de lo que nos podemos imaginar, el diseño gráfico no consiste en aplicar al azar los colores correctos o las formas adecuadas. En esta profesión la percepción juega un papel fundamental.

La percepción del diseñador gráfico se configura a partir de las expresiones artísticas y culturales de su entorno, las cuales además representan un punto de partida para el desarrollo de su identidad artística.

Al momento de crear, el diseñador gráfico debe conocer estas expresiones y contextualizar su percepción, pues esto lo ayudará a estar preparado para llevar a cabo un buen diseño, en función de una visión más amplia que le permita plasmar con exactitud un resultado acorde a las necesidades de una empresa o marca.

3. Destreza en el manejo de herramientas tecnológicas

En su momento, con el avance de la tecnología, el diseño gráfico se adaptó satisfactoriamente a los nuevos recursos que facilitan el trabajo a los profesionales en esta área.

De la misma forma, aun cuando los avances son más reducidos y específicos, el diseñador gráfico de hoy debe continuar manejando con destreza las herramientas tecnológicas más modernas, que le permitan realizar su trabajo conforme a los requerimientos actuales.

Sin lugar a dudas, la comunicación y expresión mediante destrezas manuales sigue siendo muy apreciada, no obstante, la automatización de estos procedimientos facilita, entre otras cosas, actividades más complejas, como por ejemplo las labores remotas o el manejo de altos volúmenes de trabajo.

4. Habilidad para identificar y resolver problemas

En su ámbito profesional, el diseñador gráfico se encuentra a menudo con proyectos incompletos, clientes que no están seguros de lo que necesitan o requerimientos poco ajustados a la realidad; su labor, más allá de solo aplicar lo que domina, consiste en reconocer efectivamente cuál es el problema y atenderlo bajo los parámetros de su trabajo.

Estar capacitado para precisar las necesidades en una empresa o proyecto, constituye una ventaja para este profesional, el cual estará preparado para abordar nuevos enfoques en la consecución de un proyecto gráfico, que además sea capaz de lograr los objetivos propuestos por el cliente final.

5. Conocimientos de dibujo

Desde su formación, el diseñador gráfico conoce y pone en práctica nociones esenciales de dibujo. A pesar de no ser una competencia imprescindible, el dibujo le otorga a este profesional algunas habilidades especiales, que lo ayudarán a comprender aspectos relacionados con las proporciones, las medidas, las composiciones de los colores, entre otros aspectos.

El hecho de no poseer conocimientos avanzados de dibujo, no supone un problema para un profesional en diseño gráfico, sin embargo, el uso de herramientas tecnológicas para la ilustración y el diseño es más productivo cuando se manejan algunos aspectos esenciales de esta competencia.

6. Habilidad para investigar

Gran parte de las identidades gráficas de las empresas que conoces, se desarrollaron en base a una investigación previa. Conocer la actividad de una empresa, a que sector pertenece o qué produce, le permite al diseñador, en ciertos casos específicos, ejecutar la estrategia de comunicación visual más adecuada para su cliente.

Las ofertas de empleo en diseño gráfico no exigen que se deba investigar, sin embargo, hasta un diseñador gráfico freelance sabe que la investigación es el paso que garantiza dar en el blanco con el diseño adecuado.

Estar preparado para investigar al cliente o empresa es fundamental, pues la ejecución de un trabajo exitoso depende además de conocer aquellos aspectos que no solo identifican a una marca, sino que también le otorgan valor a todo lo que hace.

7. Habilidad para expresarse y comunicar ideas claras

Al momento de ser parte de un trabajo, el diseñador gráfico hace uso de sus herramientas de comunicación y expresión verbal, así como también expresa ideas y se comunica a través de su obra. En el diseño gráfico, el profesional debe estar preparado para, entre otras cosas, expresar de forma correcta, a través de un producto final, lo que se le ha solicitado.

La habilidad para comunicar ideas claras no consiste en seguir pasos genéricos. El diseñador gráfico evalúa e interpreta, a través de su percepción, cada aspecto de un proyecto, para determinar no solo las expectativas del público receptor del mensaje, sino también los objetivos fijados por el cliente, lo que al final le permite brindar un resultado capaz de expresar una idea global y entendible por todos.

8. Capacidades para el aprendizaje autodidacta

Aprender por su cuenta no es una actividad exclusiva del diseñador gráfico freelance. Al ser esta una profesión enfocada en la práctica, es vital que el diseñador gráfico posea técnicas propias para la adquisición de nuevos conocimientos.

Además de la adquisición de nuevas técnicas, el profesional en diseño gráfico también debe estar preparado para adaptarse, de forma autodidacta, a las nuevas herramientas o tendencias que se desarrollen en su área, partiendo de sus conocimientos esenciales para implementar nuevas destrezas en su trabajo diario.

9. Disposición para innovar en equipo

Como sabrás, en la actualidad, miles de empresas buscan agilizar y optimizar sus recursos de trabajo mediante nuevas técnicas; una de ellas, es el trabajo en equipo.

Así mismo, con el posicionamiento de nuevas profesiones digitales, el trabajo en equipo también se ha convertido en una necesidad, pues los proyectos, además de requerir mejoras en su flujo de trabajo, necesitan visiones compartidas entre diversos profesionales.

Por esta razón, el diseñador gráfico debe estar dispuesto a ser partícipe del trabajo colaborativo, ejecutando una buena organización de sus tareas y, además, aportando su conocimiento en favor de potenciar los procesos de innovación en grandes proyectos que así lo requieran.

10. Dominio de estrategias flexibles y dinámicas

La creación de algunas campañas de diseño gráfico, frescas y de vanguardia, que vemos a diario, son producidas por diseñadores con un alto nivel de motivación personal y pasión por lo que hacen.

Esto es posible gracias a que, al ejecutar su trabajo, el diseñador gráfico se permite la libertad de crear bajo su propio concepto e identidad artística. Esto no solo favorece el desarrollo de su creatividad, sino que además le permite profundizar en diversos aspectos de su obra.

Es importante que el profesional del diseño gráfico sepa dinamizar y flexibilizar el desarrollo de sus labores, pues esto evitará, entre otras cosas, la interrupción de sus procesos creativos y la perdida de inspiración para seguir cultivando su trabajo.

Conclusiones

El amplio alcance de este sector, así como también la gran capacidad de sus profesionales, les permite adecuarse a las competencias de su ámbito sin sacrificar aspectos valiosos de sus habilidades creativas.

Con el auge cada vez mayor de ofertas de empleo en diseño gráfico, el diseñador gráfico freelance posee la oportunidad de dar a conocer su potencial, sin embargo, este también debe capacitarse para reunir las competencias profesionales necesarias, que le permitan estar preparado para el alcance de objetivos y la superación de desafíos cada vez más complejos en el mundo digital y del diseño.

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